Tengo que decirte, que mi vida es muy triste. Que va a ser como imposible que me olvide de que existes.
[...]
Deja que te espere a la puerta de tu casa, un minuto me hace falta.
Luego me voy para siempre.
Sólo quiero decirte adiós...
Adiós, adiós.
Y, por si acaso que sepas que aquí siempre tienes un sitio...
Adiós, adiós...
Y aunque no te lo creas, sin ti nada será lo mismo.